Reflexiones

9/3/09

Día de la Mujer: y ahora ¿qué?

Ayer fue el Día Internacional de la Mujer y, tras la resaca de actos, discursos, reportajes y noticias, yo me pregunto: y ahora ¿qué?

Ahora seguiremos cobrando menos que los hombres desempeñando el mismo trabajo; ahora seguiremos teniendo que demostrar el doble que cualquier compañero masculino en todavía muchos ámbitos; ahora seguiremos siendo las principales víctimas del desempleo, de la pobreza, de la violencia… La pregunta es:
¿hasta cuándo?

Siempre he sido muy escéptica ante las celebraciones de días concretos, pues creo que, finalmente, las reivindicaciones no suelen prolongarse más allá de ese día. Al menos, no con la misma intensidad ni con el mismo seguimiento, dejando tras de sí un sabor agridulce y un sentimiento de impotencia ante tanto trabajo por hacer.

Tengo la fortuna de haber crecido en una familia en la que no se ha esperado nada de mí por el único hecho de ser mujer y profesionalmente, debido a que opté por una carrera mayoritariamente femenina, no me siento en situación de inferioridad con respecto al sexo opuesto.

Sin embargo, tengo que admitir que, en ocasiones, he notado miradas de desconfianza y recelo por mi condición de concejal. Más bien diría como concejal de urbanismo, especialmente desde ciertos individuos que, además de cómo una “adversaria” política que les ha “robado” su modus vivendi, pretenden retratarme como una chica sin experiencia que no sabe por dónde camina. O eso es lo que a alguno le gustaría. Y sus compañeras consienten, aquellas cuyas preocupaciones son temas más ¿femeninos? (los niños, los ancianos...). El urbanismo se lo dejamos a los "hombretones".
Pero yo les digo que, por muchos comentarios capciosos que realicen y por muchas desafortunadas frases que publiquen, todavía a día de hoy no han conseguido su propósito, sino todo lo contrario. Y no lo harán, porque no hay nada que me recargue más la pilas que ver en ellos ese sentimiento de superioridad frustrada, más aún si viene acompañado con unas dosis de rancio machismo. Arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

Así que aprovecho la ocasión, no para celebrar ser mujer, pues no es algo que se elige ni consigue, sino para recordar a aquellas que, a lo largo de la historia, han ido abriendo caminos en una jungla mayoritariamente masculina. A aquellas que hicieron posible lo imposible y, así, sigamos sus pasos hacia la igualdad plena.

No están todas las que son, sólo una ínfima parte, pero la historia nunca nos ha sido justa.
Disfrutemos de ELLAS, por TODAS.

POR CADA MUJER QUE DA UN PASO HACIA SU PROPIA LIBERACIÓN,
HAY UN HOMBRE QUE DESCUBRE QUE EL CAMINO A LA LIBERTAD
SE HA HECHO UN POCO MÁS FÁCIL

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