Tras unas semanas alejada y sin publicar nada por motivos laborales (a algunos no nos ofrecen estupendos trabajos sólo con enseñar el carné del partido), me vuelvo a acercar a este rincón para decir alto y claro:
¡ESTOY HASTA LAS NARICES!
Y no es para menos, pues cuál ha sido mi sorpresa al regresar y ver que me da la bienvenida un nuevo número de ese mentidero oficial que ha creado el PNV, para plasmar todo aquello que no se atreven a decir a la cara, por miedo a que les rebatan y les dejen, literalmente, con el "culo al aire".
Los reyes de la demagogia y la manipulación, de la simplicidad y del mal gusto. Y todo esto con buenas dosis de prepotencia, que de eso van sobrados.
Venga... Ahora es cuando dicen que les insulto llamándoles demagogos, manipuladores, simples, prepotentes... ¡Ay! Pero que pronto se les olvida a algunos las cosas. Aunque seguramente no es que se les olvide sino que ni siquiera son conscientes de sus propias palabras, que durante este tiempo no han sido otras que el insulto, la ridiculización y la obscenidad. Y a las pruebas me remito. Quien quiera comprobarlo sólo tiene que leer esos estupendos artículos de Puente Busterri que, contenido no sé aún si tienen, pero disparates y faltas de respeto todas, desde el número 1 al 4.
Pero claro, lo que ellos puedan decir no cuenta. Ellos sólo están proponiendo, informando, defendiendo ideas... ¡Ja! Y ahora, como abanderados de la moral en la política, se sienten ofendidos por adjetivos como "inepto", "soberbio" o "cobarde". Si esto es lo más grave que ha salido de mi boca, o de mi teclado, se han equivocado de escenario y de reivindicación.
Pero quiero dedicar esta entrada para aclarar un hecho que me indigna y me gustaría para ello dirigirme a esas "mentes privilegiadas" (parafraseándoles) capaces de "vender a su madre" si el artículo lo pide. Y es que es intolerable establecer un paralelismo entre la entrada que publiqué con motivo del Día de la mujer y la violencia de género como hace el PNV, no sólo distorsionando mis palabras a su antojo sino acusándome de "hacer un flaco favor a las mujeres".
Pues ahora si voy a decir esto de forma enérgica y con todas las letras: ¡SINVERGÜENZAS!
No confundamos a la gente con demagogia sobre un problema tan serio. En este artículo explico como me hace sentir algún miembro del PNV, a través de miradas continuadas de intimidación y frases (en voz baja, eso sí, como buen COBARDE) que tienen como fin ridiculizarme y desprestigiarme. Y lo considero machismo (y ahora voy a perder las formas) porque sé que no tiene un par de "cojones" para mantener dicho comportamiento con un compañero del sexo masculino. Y !ojo¡ Que no es un percepción personal sino algo que tanto dentro como fuera de la mesa ha sido ya comentado y ha generado preocupación.
Así que en lugar de escudaros en frases políticamente correctas en pro de las mujeres maltratadas (menos "palique" y más hacer, que no habéis movido un dedo en temas de igualdad cuando pudisteis), tratadnos con más respeto.